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Un trabajo sucio para el jefe

Un trabajo sucio para el jefe

Repasamos la mecánica de juego de La Cosa Nostra

¿Cuántas veces has oído eso de que la familia es lo primero? Y más si tu familia es una de las más importantes de la mafia. Tu día a día es repartir delicados trabajitos entre tu gente, desde debilitar a los jefes enemigos matando a sus gángsters a volar sus edificios, seducir a sus proveedores o simplemente robarles el dinero, ese que tanto les ha costado conseguir. No importa si esa familia y la tuya habíais llegado a algún tipo de pacto de honor, porque el honor está muy bien pero al final de la partida solo puede ganar uno. Tú, amigo, quieres ser el mandamás de la ciudad y eso tiene un coste.

Una partida de La Cosa Nostra no comienza hasta que cada jefe mafioso no ha recibido su guita, sus 2000 dólares de capital inicial. Recibe, también, a todos los miembros de su familia así como una mano inicial de cartas de trabajo e influencia, negocios, monopolios, intermediarios… todo lo necesario para delinquir a lo grande. Con todo esto, y a lo largo de cuatro rondas, tu objetivo es prevalecer sobre el resto de capos de la mafia locales a base de “encargarte” de los enemigos y hacer crecer tus ganancias.

En cada ronda recibes nuevas cartas de trabajo e influencia que puedes usar inmediatamente o guardar para la siguiente vez. Después, por turnos, cada jugador asigna a sus chicos un trabajo sucio. Uno cada vez, hasta que cada gángster tenga una misión encomendada. Solo entonces podéis ejecutar los trabajos encargados, a razón de un trabajo por turno, y en el orden que desees. Así, por ejemplo, puedes primero sobornar a la policía y luego usar a uno de sus agentes para encubrir el delito que vas a cometer en tu siguiente turno. Tira los dados, y si consigues el resultado necesario para que el trabajo sea realizado con éxito podrás completarlo.

Trabajar está muy bien pero ¿acaso no te metiste en la mafia para prosperar económicamente? Una vez estén realizados todos los encargos llega la hora de la cosecha. Cada jugador recibe dinero en cada ronda en función de lo que indiquen sus cartas. Además, si eres el que maneja un mayor volumen de tráfico de drogas o tienes más gente trabajando en la calle para ti que los demás, recibes una carta de monopolio. Las cartas de monopolio proporcionan a sus dueños ingresos extra, pero eso solo sucederá si tus esbirros superan en número a los de todos tus rivales juntos.

Como ves, a La Cosa Nostra no le falta detalle para ser un verdadero juego sobre la mafia. Bueno, sí: mentir, amenazar y extorsionar a tus compañeros de juego es fundamental para vivir la experiencia al completo. Y después, tener la desvergüenza de establecer débiles alianzas con ellos, débiles porque todos sabéis que en los negocios de sangre no hay amigos. Pero hay una regla, y es que si permites que otro jugador use uno de tus negocios o intermediarios no puedes dar marcha atrás y negarle después este beneficio. Este tipo de acuerdos se sellan con un marcador de acuerdo colocado en una de tus cartas. Claro que a lo mejor decides ser una sabandija traicionera que no sigue las reglas…

Chantajes, mentiras, asesinatos, traiciones, sobornos, explosiones… está claro que no todo el mundo está hecho para entrar en el hampa. Un juego en el que el único límite lo ponen tus escrúpulos y donde la interacción con otros jugadores, para bien o para mal, es fundamental. Sumérgete en un universo tan violento como atractivo que hasta ahora solo conocías de oídas, del cine, libros… Escribe tu propio historial delictivo, tu propia leyenda en el mundo de la mafia con La Cosa Nostra.


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