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Se presentarán majestuosos y terribles

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Arte y estética de Cthulhu: Death May Die

Mediante un siniestro ritual, ha empezado la invocación de un Primigenio que ha permanecido aletargado durante eones. Las leyendas hablan de una criatura que, con solo verla, volvería loca a una persona. Sin embargo, los investigadores encargados de detener a ese terror ancestral y salvar al mundo tienen la suerte de que ya están… locos.

El mundo de H.P. Lovecraft está inmerso en una extraordinaria y densa mitología propia. El particular estilo con que escribía sobre sectas, religiones olvidadas, criaturas aterradoras y el sutil e insidioso horror que todo ello suscita lo ha mantenido arraigado en la cultura cien años después de que sus historias vieran la luz por primera vez. Llevar esos temas e imágenes a un tablero de juego para Cthulhu: Death May Die necesitó de un equipo artístico con un talento increíble.

Establecer los escenarios en los que se desarrollaría el juego fue una tarea importante: las historias de Lovecraft transcurren en museos abandonados, muelles apartados y mansiones góticas. Conseguir el aspecto adecuado para todo ello suponía encontrar a un ilustrador que pudiera crear lugares en los que sumirse en la acción sin dejar que le robasen el protagonismo. Nicolas Fructas hizo un espectacular trabajo con las ilustraciones del tablero para el juego porque, debido a la organización modular del tablero, no solo tuvo que idear una serie de disposiciones diferentes, sino que también tuvo que hacer que la estética se mantuviera constante en todas ellas. Hay gran cantidad de detalles ocultos en sus ilustraciones que los jugadores descubrirán a lo largo de muchas partidas.

La tarea de ilustrar a los investigadores recayó en el veterano ilustrador Karl Kopinski, quien se ha labrado una muy buena reputación con títulos como Magic: The Gathering. Además, en los últimos años se ha convertido en un colaborador habitual de Eric M. Lang, con quien ha trabajado en juegos como El Padrino: El imperio Corleone, The Others y ahora Cthulhu: Death May Die. El enfoque realista con que ilustra a las personas les otorga una cruda personalidad de lo más destacable. Es más, con una sola imagen del personaje consigue capturar todo su trasfondo personal.

La elección de quién diseñaría las criaturas resultó bien fácil: Adrian Smith ya había formado equipo con Lang en numerosos proyectos con anterioridad y, hoy en día, es uno de los ilustradores de juegos de tablero más consumados del mundo. Además de trabajar en juegos mitológicos clásicos como Blood Rage y Rising Sun, en fechas más recientes, su novela gráfica HATE fue adaptada a juego de mesa mediante una exitosa campaña de Kickstarter por parte de CMON; y Smith también se hizo cargo de las ilustraciones de Zombicide: Invader, la última entrega de Zombicide. Smith tiene el don de concebir la clase de monstruos que se hacen un hueco en las pesadillas de los jugadores, y ha vuelto a recurrir a él en Cthulhu: Death May Die.

Según McVey, «Las ilustraciones lo son prácticamente todo en el proceso de diseño: los ilustradores son quienes "diseñan" la criatura o el personaje; mientras que el equipo de escultores es el que toma esa información y busca la forma de traducirla a algo que se pueda representar en 3D. Queremos hacer miniaturas que sean fieles a las ilustraciones, pero que se puedan producir en grandes cantidades en los materiales con los que estamos trabajando. Alcanzar un equilibrio entre ambos propósitos puede llegar a ser algo complicado».

A pesar de sus años de experiencia, los intrincados diseños de Cthulhu: Death May Die supusieron algunos retos nuevos al equipo de Studio McVey. «Cada proyecto tiene sus propios intereses y obstáculos que superar, y este tuvo más que la mayoría. Resulta emocionante mirar una nueva ilustración, pensar "¿cómo vamos a hacer esto?" y después poder ponerse a trabajar con el escultor para resolverlo».

Desde la cubierta de la caja, pasando por las piezas de tablero, hasta las miniaturas sobre la mesa, multitud de elementos diferentes se unen para crear la estética general de un juego. Un proyecto como Cthulhu: Death May Die, que empieza con una comunidad de aficionados ya asentada y una rica mitología preestablecida, requería la unión del talento de muchos líderes de la industria para darle el enfoque adecuado. Hemos mencionado a muchos de los ilustradores que han participado en Cthulhu: Death May Die, pero la lista también incluye a Stefan Kopinski (quien ilustró la cubierta), Richard Wright (quien creó ilustraciones para cada uno de los diferentes Episodios) y Filipe Pagliuso (quien se encargó de las ilustraciones para las cartas de Locura). Los jugadores se sumergirán en un escenario extraído de las páginas de una historia de Lovecraft y encarnarán a los investigadores que intentan salvar el mundo.

En el transcurso de la partida, harán frente a pesadillas que les parecerán demasiado reales, ya que adquirirán forma física en el tablero. En Cthulhu: Death May Die, los jugadores escriben un nuevo capítulo de los mitos de Cthulhu en el que el destino del mundo entero está en juego.


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