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No conocemos ni amo ni señor

No conocemos ni amo ni señor

Presentamos al Pueblo Libre y las primeras expansiones de ejército

Canción de hielo y fuego: el juego de miniaturas es un juego competitivo para dos o más jugadores. Cada jugador controla una de las Grandes Casas de Poniente, se pone al mando de las unidades en el campo de batalla, recluta héroes legendarios y manipula la situación política, en un intento de conseguir el mayor premio de todos, el Trono de Hierro.

Hoy presentamos la Caja de inicio del Pueblo Libre y las primeras unidades de esta vasta horda, una nueva forma de comenzar la lucha por Poniente, una nueva forma de llevar a los hombres y mujeres sin amo a la batalla más allá del Muro.

Pueblo Libre

Aunque la mayoría de los habitantes de Poniente los llama salvajes, la gente que habita los bosques boreales y la tundra ártica que están al norte del Muro se llama a sí misma el Pueblo Libre. Puede que parezca más una chusma indisciplinada que un ejército, pero las tácticas de sorpresa de que se vale el Pueblo Libre le conceden sorprendentes victorias contra otras fuerzas con un armamento mucho más avanzado. Además, el Pueblo Libre se ha aliado con los titánicos gigantes norteños, cada uno de los cuales es un ejército en sí mismo.

Mujeres del acero

En el sur, ver mujeres en el campo de batalla es una rareza; sin embargo, en el norte, el Pueblo Libre sabe que las Mujeres del acero son muy capaces de ponerse en primera línea de combate con tal de defender su patria. Si bien las mujeres del acero no están equipadas para luchar en vanguardia, situadas en los flancos o la retaguardia pueden proteger la línea de batalla frente a cualquier carga y lanzar sorprendentes ataques a distancia. Puede que el acero que les da nombre y que remata sus lanzas sea tosco, pero es abundante, barato y de lo más mortífero para cualquiera que sea tan estúpido como para subestimarlas, ya sea en combate cuerpo a cuerpo como a corta distancia.

Gigantes crueles

En el sur de Poniente, los gigantes son poco más que mitos, cuentos que se explican a los niños antes de dormir para asustarlos y hacer que concilien el sueño. Sin embargo, en el lejano norte más allá del Muro, los Gigantes crueles son de lo más reales. Aliados del Pueblo Libre, los gigantes son máquinas de asedio andantes capaces de desmembrar extremidad a extremidad incluso a los hombres más pesadamente acorazados y que ignoran cualquier golpe, salvo los más contundentes. Un solo gigante presente en un ejército del Pueblo Libre puede enfrentarse a unidad tras unidad aplastando, mutilando y destrozando a todo hombre o cosa lo bastante insensato como para cruzarse en su camino.

Asaltantes del Pueblo Libre

Los vastos bosques boreales y la tundra de más allá del Muro son el hogar de la ingente cantidad de seres que componen el Pueblo Libre; aquellos a los que se conoce como salvajes, que no se postran ante ningún rey y que aprecian su libertad por encima de todo lo demás. Así, cuando se alzan los estandartes para convocarlos a todos, pocos señores del sur son capaces de concebir la enorme marea de aullantes salvajes que se dispone a engullirlos. Aunque individualmente las unidades de Asaltantes del Pueblo Libre son poco más que campesinos armados, fáciles de aplastar y de desbaratar, cuando se agrupan en multitudes se convierten en una tremenda ola destructora que es perfectamente capaz de superar unidades con un armamento mucho más pesado que el suyo.

Guerreros y guerreras como nunca se ha visto en Poniente se dirigen a la batalla con un valor sin comparación. No uno nacido de la servidumbre, ni del temor al amo, sino con el valor nacido de la libertad misma. La tierra de los Siete Reinos temblará con las hordas del Pueblo Libre.


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