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Mucho más que el final de una trilogía

Mucho más que el final de una trilogía

¿Qué hace a Ankh: Dioses de Egipto un juego tan especial?

Aunque Ankh es, efectivamente, el último título de la trilogía formada por Blood Rage y Rising Sun, tanto su diseñador principal Eric Lang como el resto de su equipo tenían muy claro que querían que el nuevo juego de Cool Mini Or Not fuese algo más que una mera continuación ambientada en el Antiguo Egipto.

En Ankh los jugadores tienen la posibilidad de meterse en la piel de algunas de las deidades más relevantes del Nilo, lo que significa que no sólo juegan como dioses, sino que juegan CONTRA dioses y eso tenía que que notarse tanto en las mecánicas como en la misma textura del juego… Y creemos que lo han conseguido. Por eso en estas líneas queremos hablarte de algunas de las mecánicas favoritas de Lang en esta, su nueva creación, para ponerte los dientes largos, claro, pero también para demostrarte que estamos ante algo mucho más complejo que un “Blood Rage en Egipto” o un “Rising Sun con Dioses”.

Como acabamos de decir, en Ankh vamos a jugar con y contra dioses: Amun, Anubis, Isis, Osiris o Ra son los cinco personajes jugables y sus diferentes poderes y habilidades son capaces de alterar significativamente el juego. Por ejemplo, Anubis es el dios de la Muerte y tiene la capacidad de enviar a su reino oscuro a todas aquellas tropas que derrote en combate. Estas almas atrapadas aumentan significativamente sus poderes, pero también pueden ser devueltas a sus respectivos dueños a cambio de suculentos sacrificios realizados en su honor.

Pero Anubis no es el único dios para el que Lang y su equipo han tenido muy presente la mitología egipcia a la hora de diseñar las mecánicas de juego. Tomemos el caso de Osiris, por ejemplo, fue traicionado y asesinado para luego resucitar y volver de entre los muertos. En el juego, cuando Osiris es derrotado en combate, puede elegir una zona del tablero para volver a la vida, zona que a partir de ese momento le dará una serie de ventajas hasta el final de la partida.

La rejugabilidad de Ankh es un juego competitivo de dos a cinco jugadores y como tal nuestro objetivo será el de derrotar al resto de oponentes, pero llegados a un punto en la partida, los dioses de dos de los jugadores tendrán que fusionarse para representar la pérdida de fe de sus respectivos cultos, lo que les obliga a convertirse en una única deidad para sobrevivir. A partir de este momento, esos dos jugadores tendrán que cooperar si quieren ganar la partida y la derrota de uno supondrá la caída de ambos.

Es, en definitiva, un juego que continúa la temática histórica y mitológica de la saga comenzada por Eric Lang con Blood Rage y Rising Sun, pero no podemos más rendirnos ante el cariño mostrado por el equipo de Cool Mini Or Not a la hora de trasladar los mitos y leyendas egipcios a la mesa de juego. Estamos ante una encarnizada lucha por la supervivencia de dioses antaño poderosos y hoy al borde del olvido… ¿Quién saldrá ganador?


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