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La llamada de Chicago: los cazadores de vasijas de Spiro

La llamada de Chicago: los cazadores de vasijas de Spiro

Los peligros de robar antiguas reliquias precolombinas

Por Kenneth Hite. Kenneth es autor de los juegos de rol El rastro de Cthulhu y Agentes de la noche y vive en Chicago.

“Preguntas quién construyó este montículo y la única respuesta es el eco de tu propia pregunta dentro de la bóveda que ha estado oculta en la oscuridad de este montículo durante quién sabe cuántos siglos. El pasado yermo seguramente ha enterrado a sus muertos dentro del montículo.”

— J.G. Braecklein, coleccionista de artefactos, en declaraciones al Kansas City Star (15 de diciembre de 1935)

En agosto de 1935, John Hobbs de la Compañía Minera Pocola se encontró con la cámara sellada bajo el Montículo de Craig, cerca de Spiro, en el estado de Oklahoma en EE.UU. Él y sus compañeros descubrieron docenas, posiblemente cientos, de enterramientos humanos junto a miles de conchas con inscripciones, efigies, puntas de flecha, armas ceremoniales, placas de cobre, capas, cestas, perlas y agujas de cobre. Hobbs y su equipo estaban sobre el montículo de Craig legalmente, ya que lo habían arrendado al propietario, pero no estaban legalmente dentro del montículo y precisamente Oklahoma acababa de aprobar su primera ley de antigüedades en julio para intentar evitar exactamente este tipo de cosas. Hobbs y los mineros de Pocola se convirtieron simultáneamente en los descubridores de uno de los mayores hallazgos arqueológicos en la historia de América del Norte y en unos precursores de los llamados "cazadores de vasijas". Los arqueólogos americanos, desde entonces y aún hoy en día, denominan con este término a cualquiera que desentierre artefactos antiguos sin contar con el preceptivo doctorado en arqueología. "Cazadores de vasijas" se trataría por tanto de un término que está un poco por encima del de "ladrones de tumbas" pero lo cierto es que los nativos americanos, también tanto entonces como ahora, no suelen distinguir entre quienes tienen un doctorado y quienes no cuando se trata de profanar sus tumbas. Pero en los momentos más duros de la Depresión, la caza de vasijas supuso para muchos una manera de poner comida en la mesa.

El aún dudoso estatus legal de su actividad y la gran cantidad de artefactos llevó a los excavadores de Pocola a llevarse de allí infinidad de objetos de valor incalculable para venderlos por unos pocos dólares, saturando de esta manera el mercado de este tipo de bienes durante la siguiente década. Comerciantes de Arkansas, justo al otro lado de la frontera, como Joe Balloun, Goodrich Pilquist y H.T. Daniel llegaron al lugar justo después de que Hobbs lo hiciera, a finales de 1933, y compraron vasijas y puntas de flecha que habían aparecido en otros pequeños montículos en la misma zona para conseguir dinero rápido sin que se haya conservado ningún tipo de registro de lo que se llevaron. Otros comerciantes llegaron después de que se difundiera la noticia en agosto de 1935, llevándose de allí literalmente montones de artefactos a Chicago, Ohio, Nueva York y a cualquier otro lugar donde pudieran venderlos.

Los artefactos arqueológicos pasaron de manos de los excavadores a las de los comerciantes y de estos, a los coleccionistas. En la década de 1930, coleccionar objetos de los nativos americanos se convirtió en una afición popular. Casi todos los niños tenían unas cuantas puntas de flecha en una caja de puros. La revista mensual Hobbies: A Magazine For Collectors publicó una columna llamada "Acerca de los montículos" sobre arqueología americana y sus anuncios por palabras se llenaron de ofertas de "reliquias indias". A otro nivel, el arquitecto J.G. Braecklein y su amigo y rival Harry Trowbridge reunieron colecciones del tamaño de un museo en sus casas de Kansas City y el Coronel Fain White King hizo lo mismo en su mansión de Kentucky. Los tres se convirtieron en los principales aspirantes a hacerse con las reliquias de Spiro. Glen Groves de Chicago dirigió la Asociación de Coleccionistas de Reliquias Indígenas de América del Norte y se convirtió en un importante intermediario entre los comerciantes locales y el Smithsonian. Incluso arqueólogos serios como Robert Bell y Sam Dellinger de la Universidad de Arkansas se rebajaron a tratar con los cazadores de vasijas. Por su parte, la Universidad de Oklahoma se asoció con los empresarios del petróleo, quienes se hicieron con algunas piezas de primera para las colecciones de sus propios museos privados en Tulsa y Bartlesville.

“Aquellos cuentos sobre espectros del aire libre eran muy curiosos y, aunque sonaban insípidos y prosaicos en labios del pueblo blanco, tenían resabios de parentesco con los estadios, más oscuros y ricos, de la mitología nativa. Todos ellos estaban tramados alrededor de los grandes, solitarios y, a simple vista, artificiales montículos de la parte occidental del estado, y todos ellos incluían apariciones de aspecto y equipajes sumamente extraños.”

— H.P. Lovecraft y Zealia Bishop, El montículo.

Aunque Spiro está en la otra punta del estado respecto del montículo fantasma de Lovecraft en Binger, el poderoso imperio subterráneo de K'n-yan seguramente extendía su alcance al menos hasta el río Arkansas. Los actuales miembros de la Nación Caddo y Wichita en El montículo son, según el consenso antropológico actual (y de acuerdo a la ley del estado de Oklahoma), los descendientes de los constructores de habla caddo del complejo de montículos de Spiro en el siglo XIV. Dicho consenso también identifica a estos constructores de Spiro como reyes sacerdotes del Complejo Ceremonial del Sudeste (SECC en sus iniciales en inglés), lo que una generación anterior de arqueólogos denominó como la Secta sureña de la muerte. Dicho culto giraba en torno a la idea de una guerra entre el Supermundo y el Inframundo, este último personificado por una Gran Serpiente del Caos que presentaba un siniestro parecido a una pantera negra. Esta combinación de Yig y Tsathoggua (o Tirawa, como era conocido por la tribu caddo canadiense Pawnee) puede explicar la ceremonia de la "bebida negra" del SECC. El rastro de perlas, conchas y otros artefactos acuáticos de este imperio tierra adentro lógicamente nos lleva hasta los indios Tulu, también llamados los Coligua y actualmente conocidos como los Tunica, cuyo idioma no es el caddo sino otra lengua propia. Los Coligua-Tulu pasaron gran parte de su historia siendo el objeto, un tanto irracional, de la ira de las tribus vecinas conforme se fueron desplazando desde la zona de Spiro hacia el valle del río Arkansas y al sur hasta Louisiana.

Una vez que los constructores en Spiro terminaron el Montículo de Craig alrededor de 1420, habría sido usado casi exclusivamente como necrópolis durante un siglo o más para ser abandonado poco después y permanecer completamente desierto desde entonces. Los caddo abandonaron el complejo y los Choctaws que llegaron a la zona con posterioridad no quisieron ni acercarse, dejando que fueran los esclavos quienes se establecieran por allí una vez que la Proclamación de Emancipación obligara a proporcionarles tierras. Al igual que en el relato de Lovecraft, los avistamientos de fantasmas proliferaron en la zona de los montículos. Hubo incluso una especie de "maldición de los montículos de Spiro" ya que el abogado de Poteau que gestionó el papeleo para la Compañía Minera Pocola, el joven copropietario del montículo James Craig, y el reverendo R.W. Wall (uno de los inversores de Pocola y un respetado pastor negro) murieron a los tres años de la apertura de la cámara. Craig murió de tuberculosis y Wall se ahogó en un arroyo sospechosamente poco profundo.

¿Hubo alguien, o algo, que se dedicara a atar cabos sueltos? ¿Hubo un distribuidor en Arkansas, o un equipo de distribuidores-coleccionistas, que reconociera el significado del "residuo negro" en las copas hechas con caracolas, los motivos de ojos en manos en ciertos gorjales y los signos de la araña y la esvástica inscritos en las pipas de piedra? ¿Están tus investigadores de El rastro de Cthulhu intentando descubrir la "caja de cobre que contiene herramientas quirúrgicas" desaparecida de la tienda del lugar de la excavación, o se esfuerzan por destruir completamente el "gigante de dos metros y medio con armadura" que la rumorología local afirma que ha sido visto en las colinas? ¿Están descubriendo las falsificaciones que abundaban en este lugar? ¿Quizás fueron ellos quienes, cuando el contrato de arrendamiento de la Compañía Minera Pocola extinguió su vigencia el 27 de noviembre de 1935, activaron una inmensa carga de pólvora negra dentro de la cámara funeraria, colapsando un tercio del montículo y destruyendo todo lo que quedaba dentro de él? O tal vez destruyendo solamente alguna cosa o ser muy antiguo que estaba en su interior…

El rastro de Cthulhu es un premiado juego de rol de terror ambientado en los años 30 del autor Kenneth Hite, producido bajo licencia de Chaosium. Tanto si juegas en el modo Pulp de dos puños como en el modo Purista que amenaza tu cordura, su sistema GUMSHOE permite llevar a cabo intensas y emocionantes aventuras de investigación en las que el reto se centra en saber interpretar las pistas, no en encontrarlas.


El rastro de Cthulhu es un premiado juego de rol de terror ambientado en los años 30 del autor Kenneth Hite, producido bajo licencia de Chaosium. Tanto si juegas en el modo Pulp de dos puños como en el modo Purista que amenaza tu cordura, su sistema GUMSHOE permite llevar a cabo intensas y emocionantes aventuras de investigación en las que el reto se centra en saber interpretar las pistas, no en encontrarlas. Hazte con El rastro de Cthulhu y sus diferentes suplementos y aventuras 


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