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La criatura del disco de jade

La criatura del disco de jade

La llamada de Chicago, semillas de aventuras para el sistema GUMSHOE

“Me dio un trozo de piedra verde, casi demasiado pesado para sostenerlo en una sola mano... La inscripción presentaba caracteres curvos, no muy diferentes de la taquigrafía de Pitman; en medio aparecía una cara que podría haber sido una máscara del diablo, o un dios serpiente, o un monstruo marino.”

— Colin Wilson, El regreso de los Lloigor

Por Kenneth Hite. Kenneth es autor de los juegos de rol El rastro de Cthulhu y Agentes de la noche y vive en Chicago.

Este es el tipo de misterios que me encantan, porque las pistas son tan dispares e inconexas que no hay manera de resolver o demostrar nada de una manera racional. Pero la forma que parecen dibujar, aquello hacia lo que apuntan, está lo suficientemente claro como para que la chispa de la intuición salte a tu conciencia pese a todo. Esta es la verdadera esencia de las investigaciones de misterios lovecraftianos: las pistas existen y nos dirigen hacia algo inequívocamente demencial. Pero no hay forma de saber mucho más. Aquí tienes las pistas, todas ellas tan reales y tan precisas como me ha sido posible sin saber chino y sin dedicar un mes a escribir este artículo.

He aquí hay una historia sobre jade. Alrededor del 750 a. C. un peregrino llamado Bian, al ver como un feng (una criatura híbrida que se suele traducir incorrectamente como "fénix") se posa en una montaña, viaja a ese lugar y encuentra una piedra. Lleva la piedra al rey Li de Chu y le ofrece vendérsela, ya que él sabe (porque fue esto lo que atrajo al feng) que contiene jade. (Nota al respecto: el jade está lleno de yang, que atrae al feng cargado de yin). El joyero del rey Li examina la piedra y decide que no vale nada, así que Li le amputa uno de los pies a Bian He. Bian He espera hasta que llegue al trono Wu, el sucesor de Li, para repetir su oferta pero este le amputa el otro pie. Finalmente el rey Wen llega al trono y un día ve a Bian He llorando lágrimas de sangre. Wen compra la piedra y al partirla en dos se revela en su interior un disco de jade, el He Shi Bi, que eventualmente se convertirá en el Sello Imperial de China, hasta que desaparece durante la invasión Jin alrededor del 950 CE.

¿Qué significa el “Bi” en He Shi Bi? La palabra bi se refiere a un tipo concreto de disco de jade tradicional chino con un agujero redondo en el medio. La palabra se compone de dos caracteres que significan "jade" y "decapitación" respectivamente. Los bi se introducían en el pecho o en el estómago de los muertos, o eran colocados sobre sus tumbas. Nadie sabe lo que significaban. Existe la teoría de que el bi representa el cielo o el gran ciclo de las estrellas y, con ello, el regreso de entre los muertos, la inmortalidad.

La palabra en chino para el jade es yu, originalmente el mismo carácter que wang (emperador). Los paleógrafos creen que originalmente representaba un hacha. En algún momento, los escribas añadieron una mancha al carácter yu para distinguirlo del wang, como el agujero en medio de un bi. Yu se pronunciaba originalmente “ng-iog” ya que la consonante era una especie de vibrante uvular. Tal vez “lliog” sea una mejor transliteración.

Los primeros fabricantes de bi de los que tenemos noticia los encontramos en la cultura Liangzhu, una civilización urbana realmente impresionante en la desembocadura del río Yangtsé del 3400 al 2250 a.C. Utilizaban diamantes para trabajar el jade e incluso fabricaban hachas de corindón para este mismo fin. Las herramientas de diamante no volverían a ser de uso común hasta la Creta minoica alrededor del 1500 a.C. La estética de la cultura Liangzhu se extendió por toda China y los diseños de los bi se reprodujeron durante milenios. Curiosamente los estudios genéticos indican que los Liangzhu eran en origen isleños del Pacífico, no chinos. Resulta aún más extraño que todas las ciudades de la cultura Liangzhu se encuentran hoy en día sumergidas bajo el Lago Taihu, que se cree que no es sino el cráter del impacto de un meteorito o fruto de alguna catástrofe similar.

Los Liangzhu no solo inventaron los bi. Posiblemente son quienes crearon (o quienes primero representaron gráficamente) el taotie, una de las cuatro criaturas malvadas en la mitología china. Se trata de una especie de demonio de formas geométricas, con ojos fijos bajo unos cuernos (o tentáculos) curvos y simétricos y la parte superior de la boca. Los taoties no tienen cuerpo e incluso no tienen boca y aparentemente representan un hambre insaciable. Alrededor del año 239 a.C. el canciller de Qin, Lu, escribió: "El taotie tiene cabeza pero no cuerpo. Cuando come gente, no se la traga, pero la daña". Otra posible traducción de la segunda frase sería: "Antes de que pudiera tragarse al hombre que devoró, su propio cuerpo fue dañado." Tal vez Lu lo escribió consciente de los dos significados posibles, aprovechando la ambigüedad de la escritura con logogramas.

Por supuesto los Liangzhu tallaron taoties en discos de jade bi, aunque los incluyeran sobre todo en las esquinas y caras de los cong, cilindros huecos de jade encontrados junto a los bi en las tumbas de la época. Y es que, topológicamente, son equivalentes: ojos en un anillo alrededor de un agujero central.

Esas son todas las pistas que tengo ahora mismo, aunque tan cierto como la muerte que podría encontrar una docena de pistas más rebuscando en las leyendas y la arqueología china, o en la mineralogía del jade.

De modo que tenemos una criatura devoradora sin cuerpo asociada a la amputación, la inmortalidad, una piedra verdosa, habitantes de las islas del Pacífico, la repentina destrucción de ciudades y el cruel dominio imperial. Por una extraña coincidencia, los lloigor de Colin Wilson gobernaron en Mu antes de que este continente se hundiera y destruían ciudades dejando tras su paso lagos de color azul-verdoso, amputaban las extremidades de sus esclavos, están hechos de energía (para colmo energía yang: agresiva y cruel) y habitan en piedras cargadas de energía.

Así que aquí está la solución a nuestro misterio. Mu fundó una colonia o un puesto de avanzadilla en la costa de China, gobernado por los lloigor que habitan en sus piedras de jade. Su emperador era de jade, por lo que el glifo “lliog” podría ser el mismo, el glifo del hacha que representa el poder de amputar los miembros de los rebeldes humanos. Sus horribles rostros y sus simetrías de formas monstruosas infectaron las piedras y dieron lugar al taotie. En algún momento alguien descubrió cómo disminuir la carga del lloigor en el jade, o tal vez cómo eliminarla por completo. Toma una herramienta de diamante y corta un agujero redondo de cierta proporción en la piedra lloigor, "decapitando" el jade... o dicho de otra manera, talla un bi.

Nuestra piedra se convierte por tanto en el símbolo de la autoridad, no solo por el eco que nos trae del dominio de los lloigor, sino porque muestra que el rey (o emperador) puede dominar a la criatura lloigor-taotie a su voluntad ("mejor jade roto que losa intacta", como supuestamente dijo Confucio). Pero a los lloigor no les hizo mucha gracia esta lesa majestad e invocaron las subterráneas corrientes yang de la tierra y destruyeron así las ciudades de Liangzhu, ahogándolas bajo el nuevo lago Taihu. La civilización china no reaparece hasta siglos más tarde, en torno al río Huang He, en el lejano norte. Los Shang y más tarde los Zhou, los Qin o los Han y los Tang tallarían el jade con representaciones del taotie y en forma de discos bi, copiando por mera inercia estos ignorantes recordatorios de la rebelión contra el lloigor bañada en lágrimas de sangre que dio origen a China.


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