Utilizamos cookies propias y de terceros para personalizar el contenido de la web, proporcionar funcionalidades a las redes sociales y analizar el tráfico de nuestra web. Puedes aceptar el uso de esta tecnología o rechazarla (en cuyo caso tu navegador será enviado a otra página web).

Si sigues navegando por nuestra página web, o pulsas el botón 'Aceptar', estarás asumiendo el uso de las cookies que te detallamos a continuación:

Tipo de Cookie Dominio Descripción
Cookies de sesión edgeent.com Cookies técnicas utilizadas para mantener la sesión e información.
Redes Sociales facebook.com Cookies de Red Social para que puedas compartir contenido de nuestro sitio web.
Redes Sociales twitter.com Cookies de Red Social para que puedas compartir contenido de nuestro sitio web.
Redes Sociales instagram.com Cookies de Red Social para que puedas visualizar contenido de nuestro sitio web.
Google Analytics google.com Cookies de análisis estadísticos de visitas de nuestro sitio web.

Política de cookies Aceptar Rechazar

La corte del faraón

La corte del faraón

Echamos un vistazo a las novedades de la expansión Faraón para Ankh: Dioses de Egipto

En la antigüedad, un único individuo era el elegido para ser el nexo entre lo divino y lo mortal, y los dioses ungían a este rey como profeta, sacerdote y gobernante y le encargaban mantener el equilibrio y el orden cósmico, conocido como Ma’at, sobre la tierra de Egipto y su pueblo. Al Faraón se le concedía el poder de la ley, el derecho a gobernar, a declarar la guerra y a juzgar, y mediante su sabiduría y la guía de los dioses, Egipto prosperó. 

Pero la guerra entre los dioses estalló y todas las deidades buscaron el apoyo del Faraón. ¿Quién mejor para defender su causa que el mortal al que habían dotado de tales poderes? Sin embargo, tal decisión causaría un desequilibrio en Ma’at y conduciría el orden cósmico al caos. Con la misma sagacidad que le habían concedido los dioses, el Faraón declaró que un solo hombre, por muy exaltado que fuera, no podía decantarse por nadie en la contienda. El Faraón observaría, protegería a la gente contra las peores atrocidades de la guerra y mantendría Ma’at durante la transición al monoteísmo mientras honraba a todos los dioses por igual. 

Y así fue como el Faraón equilibró las necesidades de los dioses con las necesidades políticas y sociales de la humanidad. La batalla celeste no debía desembocar en una guerra civil terrenal, al menos no mientras el Faraón siguiera con vida. 

La expansión Faraón introduce una nueva dimensión en Ankh: Dioses de Egipto. Esta expansión acerca la lucha divina al mundo de los hombres y en concreto a un hombre en particular: ¡el faraón de todo Egipto! Los dioses harán bien en enviar a sus sacerdotes al palacio real para influir en los asuntos del reino, manipulando a los distintos cargos para obtener ventajas políticas y dirigir al faraón hacia el reconocimiento de su figura como único dios verdadero. Nuestra lucha puede ser divina, pero si no logramos imponer nuestro dominio sobre la esfera de los asuntos humanos, lo único que nos espera es el olvido.

La expansión incluye cinco faraones cada uno con diferentes modos de juego, lo que nos va a permitir crear un sinfín de tipos de partida diferentes. Además, la expansión incluye el tablero de Palacio y representa el palacio real, con las cuatro dependencias más importantes. Cada Dependencia palaciega puede contener cualquier número de Sacerdotes y proporciona diferentes ventajas al Dios que la controle. 

Al controlar algunas de las Dependencias palaciegas, los jugadores pueden conseguir cartas de Política. Estas tienen varios efectos especiales que pueden utilizarse al realizar cualquier acción, pero que además nos permitirán construir Monumentos especiales como la Esfinge, que se consigue al tener mayoría en la Sala de Guerra.

Muchas son las opciones que Faraón incluye en el ya de por sí rejugable Ankh: Dioses de Egipto. No solo un puñado de reglas perfectamente implementadas en las mecánicas básicas del título, sino que la posibilidad de generar infinitas combinaciones de faraones, dioses y escenarios consiguen que Ankh sea tan eterno como los mismos dioses egipcios que lo protagonizan. 


Noticias relacionadas



 
Ver más
Ver más
Up