Utilizamos cookies propias y de terceros para personalizar el contenido de la web, proporcionar funcionalidades a las redes sociales y analizar el tráfico de nuestra web. Puedes aceptar el uso de esta tecnología o rechazarla (en cuyo caso tu navegador será enviado a otra página web).

Si sigues navegando por nuestra página web, o pulsas el botón 'Aceptar', estarás asumiendo el uso de las cookies que te detallamos a continuación:

Tipo de Cookie Dominio Descripción
Cookies de sesión edgeent.com Cookies técnicas utilizadas para mantener la sesión e información.
Redes Sociales facebook.com Cookies de Red Social para que puedas compartir contenido de nuestro sitio web.
Redes Sociales twitter.com Cookies de Red Social para que puedas compartir contenido de nuestro sitio web.
Redes Sociales instagram.com Cookies de Red Social para que puedas visualizar contenido de nuestro sitio web.
Google Analytics google.com Cookies de análisis estadísticos de visitas de nuestro sitio web.

Política de cookies Aceptar Rechazar

Desafía la realidad
ES · FR
 
Cesta de la compra
Tu cesta está vacía.
Haz que tu cesta sea útil: llénala de juegos, libros y mucho más.
Incluso la muerte puede morir

Incluso la muerte puede morir

Una vuelta de tuerca a los Mitos con Cthulhu: Death May Die

Uno de los elementos más interesantes de la literatura de H.P. Lovecraft fue cuan hábilmente construía el suspense. Lo más importante era el lento y aterrador descubrimiento, por parte del narrador, del horror que estaba por llegar. Las historias de Lovecraft solían ser contadas en primera persona, a modo de recuerdo, o a través de notas encontradas de algún profesor. El lector descubriría lo cerca que estaban del terror, y en muchas ocasiones, la historia terminaba ahí, al filo de sucesos terroríficos, pero sin cruzar esa línea. La imaginación del público tenía la tarea de rellenar los detalles, que podían ser mucho más perturbadores. Incluso las criaturas de los cuentos de Lovecraft no se descubrían totalmente a los lectores, refiriéndose a ellos como “horrores indescriptibles”. La imaginación puede crear obras maestras del terror, si la dejas trabajar.

Y esto es justo lo que han buscado las brillantes mentes de los diseñadores Eric M. Lang y Rob  Daviau con Cthulhu: Death May Die. Muchos de los juegos basados en los Mitos se centran en ese horror lento y creciente, que aumenta a medida que la investigación llega a su final. Pero este juegos salta toda la preparación y sitúa a los jugadores en plena batalla por el destino del mundo.

Cuando los jugadores comiencen un episodio de este juego, ya saben que está pasando. Un grupo de malvados sectarios está invocando a uno de los Primigenios, dioses de otra dimensión. Estas antiguas deidades reinaron antaño La Tierra. Las trivialidades, como el destino del hombre, no eran nada para ellos, excepto quizá, un divertimento pasajero. Durante eones, cayeron en un sueño similar a la muerte. En una historia de Lovecraft, la llegada de uno de los Primigenios solía señalar el final del relato. El protagonista enloquecía ante la mera visión de la criatura, y el público se quedaba preguntándose qué ocurría después. Pues aquí es donde comienza Cthulhu: Death May Die. Los jugadores toman el rol de los Investigadores que han descubierto las malvadas intenciones de un culto. Los encantamientos ya están siendo realizados, y es solo cuestión de tiempo que llegue un Dios Primigenio.

Mientras que la mayoría de protagonistas de Lovecraft luchan para conservar la cordura, los investigadores de Cthulhu: Death May Die ya la han perdido. La espantosa realidad de la situación les ha llevado a la locura antes de que abras la caja del juego. Sufren condiciones como paranoia, piromanía o síndrome post-traumático. Estos trastornos pueden causarles muchos problemas, pero si aprenden a usarlos eficazmente, pueden ir a su favor. Aunque ya no les quede cordura, estos personajes no van a dejar que nada se interponga en su misión de pegarle un tiro en plena cara a un Primigenio. Es como si el Equipo A apareciera en medio de una historia de Lovecraft. Están aquí para mascar chicle y patear culos... y se han quedado sin chicle.

Las fuerza de los investigadores y la unión de sus locuras les convierten en estupendos personajes para jugar. No son los asustados científicos o profesores que salían en los clásicos relatos de Lovecraft: estos tipos están listos para usar la fuerza, y puede que salven el mundo.

Cthulhu: Death May Die tiene la atmósfera de la literatura lovecraftiana. Parece un cuento gótico situado en los años 20. El evocativo arte de Adrian Smith y Karl Kopinski sitúa a los jugadores en esos museos abandonados, muelles remotos y criptas solitarias que todos esperamos, y las increíbles miniaturas creadas bajo la presencia del legendario escultor Mike McVey otorgan una presencia física a los horrores soñados por Lovecraft. Sin embargo Cthulhu: Death May Die comienza donde sus historias terminaban.

Con un buen número de investigadores entre los que elegir, diferentes Antiguos al os que enfrentarse y una gran variedad de episodios, los jugadores de podrán escribir un nuevo capítulo en los Mitos de Lovecraft. Uno con héroes, monstruos y una batalla por el destino del mundo.


Noticias relacionadas



 
Ver más
Ver más
Up