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El camino del héroe, el camino del dolor

El camino del héroe, el camino del dolor

Un vistazo a los héroes más famosos de Glorantha: Belintar, Androgeus y Lokamayadon.

Aunque pasen milenios, hay una cosa que no cambia jamás: Glorantha sigue siendo el hogar de las leyendas y los héroes. Las diferentes especies adoran a los suyos, perpetuando sus leyendas con el paso del tiempo. Orlanthis o praxianos, humanos o trolls, todas las especies inteligentes pasan los relatos de generación en generación, conectando así con la historia de sus ancestros. Su recuerdo está presente en el día a día, y son tantos que podríamos escribir una enciclopedia. Sigamos, pues, recordando a algunos de los más célebres.

Belintar es llamado también “el hombre-Dios”.  Apareció en el año 1313 en la costa de Maniria, y rápidamente declaró que planeaba enfrentarse al Dios único y liberar esa tierras de la oscuridad. Las injusticias de ese dios, y la fuerza y carisma de Belintar le granjeo rápidamente simpatías. Muchos héroes se unieron a su causa. La batalla duró dos largos años, en los que el Dios Antiguo invocó una bestia tan enorme que, cuando fue derrotada por Belintar y los suyos, su cadáver bloqueó el curso de un río. El hombre-Dios llegó a volver de  la muerte para acabar con su enemigo. Brujo y conquistador, consiguió acabar con su rival, destruir el Palacio de Cristal Negro y acabar para siempre con El Dios Antiguo.

Bajo su poder, la zona fue unificada. Las culturas diferentes tenían algo en común: el culto a su libertador.  Quiso, como tantos antes que él, construir una ciudad que le honrara, la llamada Ciudad de las maravillas, hogar de la Cúpula Dorada y el Coliseo del Torbellino. Entre otras muchas maravillas. Además, ha defendido con éxito su territorio en más de una ocasión, levantando un muro con su magia que pilló por sorpresa a las tropas del Imperio Lunar, un muro que aún está de pie y es reverenciado por los habitantes de la ciudad.

Belintar sigue dominando la nación sagrada: se reencarna continuamente. El elegido para su receptáculo es el cuerpo del campeón del Torneo de los amos de la suerte y la muerte. El ganador fusiona su esencia con la del Dios, convirtiéndose en nuevo regente y garantizando la estabilidad de la nación sagrada. A no ser que, alguna vez, el torneo no produzca un ganador...

Todo lo contrario sucedió con la figura de Androgeus, un héroe que jamás buscó protagonismo ni adoración. Durante la gran oscuridad, Androgeus recorrió todo el mundo, salvando innumerables vidas y combatiendo el fin de todos los tiempos. Androgeus era de género fluido: argumentaba que el cielo era su madre y la tierra su padre, de manera contraria a la creencia en Glorantha.

Alternando entre hombre y mujer a lo largo de los años, Androgeus produjo mucha descendencia, salvó muchas vidas y se ganó muchos enemigos. Tanta fue su influencia directa en la vida de tanta gente que se convirtió en parte del mundo espiritual, y sobrevivió al paso de los tiempos como un vínculo entre los Dioses, el Tiempo y el mundo mortal.

Aún hoy, se dice que Androgeus camina sobre la tierra. Quizá puedas encontrártelo. Se dice que llega sin avisar, y que sin avisar se marcha cuando su misión a terminado. Muere y renace con frecuencia, y aún hoy sigue siendo la explicación a la aparición de extrañas criaturas y engendros.

Pero entre los seres recordados, también hay sitio para aquellos maldito, cuyo nombre es sinónimo de desgracia. Es el caso de Lokamayadon, uno de los Orlanthi más poderosos que nunca han vivido... cuyo nombre se usa, hoy día, como una maldición.

Hace milenios, Lokamayadon se consagró como un héroe y un gran brujo, capaz de dominar conjuros olvidados. El pueblo le adoraba, pero al entrar en el Concilio Quebrado, su ansia de poder le volvió loco. Dominó magia caótica, con la que pretendía desafiar al mismísimo Orlanth. Realizó actos de extrema crueldad, a menudo contra inocentes. Prohibió y persiguió el culto a Orlanth, buscando instaurarse él como nueva deidad, despojando al pueblo de sus ritos y su cultura.

Tras 10 años de tiranía, Vargast Manorroja y los suyos acabaron con él en cruenta batalla, y el culto a Orlanth volvió al lugar que le correspondía. Es un buen ejemplo de lo que no debe ser un héroe: alguien que busca cambiar la forma de ser de un pueblo de manera forzada y para su propio interés.

Y hay más, muchos más, pues si Glorantha es rico en algo es en mitos, leyendas y grandes personajes que han construido los ritos y las culturas de diferentes naciones. ¿Tienes algo de tiempo? Bien, porque también quería hablarte de...


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