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Cuando lo puedes perder todo sin necesidad de perder nada

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Unas palabras sobre el heroísmo, la lucha y la derrota en Nuestras cenizas

En el umbral del heroísmo, las sombras de la derrota y su inseparable compañera, la pérdida, son más alargadas y resultan mucho más amenazadoras. Hablo del heroísmo genuino, por supuesto, no de la gloria impostada de aquel que se ve obligado a luchar por pura desesperación, sin otra posibilidad más allá de apretar los dientes y lanzarse a la vorágine de la acción. El heroísmo auténtico, ese hermano trágico e inseparable de la libertad que solo se produce cuando existe alguna escapatoria, tu integridad física y tu patrimonio podrían salvarse sin demasiado problema adoptando otra decisión, aún se puede optar por soluciones que no te involucren en exceso y deslizarte por la pendiente de un egoísmo fácil de enmascarar o racionalizar resulta relativamente sencillo. En suma: cuando puedes elegir. Ese y no otro es el tema de Nuestras cenizas; esa es la propuesta que trata de explorar la primera aventura oficial de Degenesis publicada originalmente en castellano y disponible en libre descarga.

Sin embargo, el auténtico heroísmo no depende solo de la libertad de elección: también exige ser dramáticamente consciente de la posibilidad de perderlo todo y, muy en especial, que eso te importe. De verdad. Que te importe tanto como les importaría a tus personajes. Es fácil sacrificar a tu personaje cuando como jugador te encuentras cómodamente sentado en una silla al lado de la calefacción, pero Nuestras cenizas trata de huir de ese heroísmo de cartón piedra. Siente. Observa. Duda de verdad. Elige. Sufre.

En el rol, en donde interpretas durante unas pocas horas a un individuo ficticio cuya única materialidad consiste en una ficha de papel, transmitir la sensación de libre albedrío puede resultar llamativamente sencillo, claro que sí; al fin y al cabo, en eso consiste este maravilloso pasatiempo. Ahora bien, lograr que las decisiones de los jugadores les pesen tanto como si sus propios personajes fuesen de carne y hueso, conseguir que de verdad duden ante la posibilidad de sacrificarse tal y como si su propio cuerpo, su comunidad, su honor, su futuro, sus sueños o sus anhelos fuesen a sufrir las consecuencias de sus actos... bien, eso es lo realmente complicado.

Para lograrlo, Nuestras cenizas presenta una estructura narrativa muy concreta, en la que los personajes (y sus jugadores con ellos) evolucionan morosamente por el asentamiento de Horb al tiempo que se vinculan emocionalmente con sus emplazamientos y sus gentes, a fuego lento, de manera imperceptible pero segura, a menudo moviéndose en círculos cada vez más íntimos y personales. La trama no es tal durante buena parte de la aventura, sino un vivir y un estar, un residir en un lugar determinado del mundo, un compartir con gente con nombre y apellidos, con caracteres diferentes, con sus virtudes y sus defectos, mientras la tela de araña envuelve al grupo de héroes en ciernes y al mismo tiempo surgen fabulosas posibilidades de huida y de crecimiento personal a través de un PNJ inolvidable, el cronista Lascar, acceso a tentaciones argumentales que muy pocos jugadores serían capaces de resistir. Y entonces, cuando los personajes son ya los jugadores y los jugadores los personajes, cuando unos y otros pertenecen ya, para siempre, al asentamiento de Horb, es tarea del director de juego desatar la tormenta y desencadenar el momento de las decisiones. Duras. Amargas. De una grandiosa humanidad. Y solo así entendemos por qué Ustayavraisani puede llegar a renunciar a seguir buscando a los suyos, o Caraescudo al sueño de Exáltar, o Elis a un provechoso destierro, o Frantzer a esa racionalidad analítica tan suya que hace tiempo le permitió entender que todo está perdido. O no.

Explora el auténtico sentido del heroísmo jugando a Nuestras cenizas. Descárgate ya la aventura y convierte a Horb en tu hogar. Nunca podrás olvidarlo.

Ignacio Sánchez Aranda

Autor y director de juego del Grupo Creativo Walhalla y administrador del blog rolero The Tapadera Vineyard.


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