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Cinco dioses, cinco nuevas formas de jugar

Cinco dioses, cinco nuevas formas de jugar

Panteón añade cinco nuevas divinidades a Ankh: Dioses de Egipto

La guerra de los dioses no se inició con una declaración formal. No se formaron bandos ni sucedió nada que provocara una batalla. Al contrario, todo comenzó con el progresivo descubrimiento de que, a medida que la devoción por un dios crecía, el poder de los otros disminuía. 

Algunos se creían por encima de los acontecimientos; tenían la creencia de que eran más sabios, ilustrados o inmunes al capricho del hombre mortal. Estaban equivocados. Los dioses no existen sin adoradores, y la devoción es la vida que corre por sus venas, lo quieran o no. La creciente tendencia al equilibrio cósmico se había desplazado hacia la humanidad, y los dioses que una vez disfrutaron de su incuestionable pleitesía ahora debían luchar por la primacía. 

Fue así como aquellos que no querían participar en conflicto alguno y que buscaban distanciarse de la lucha no tuvieron más remedio que lanzarse al campo de batalla en su afán por conseguir el dominio de Egipto. Lo que comenzó como una pequeña disputa de poder, atrajo a las deidades más poderosas del panteón egipcio. 

Al final, solo podía quedar una. 

Panteón contiene un nuevo conjunto de 5 Dioses egipcios para Ankh: Dioses de Egipto, cada uno de los cuales aporta sus propias capacidades y guerreros para su lucha por no caer en el olvido. Los Dioses de Panteón proporcionan nuevas opciones al jugador que los controla, pero también afectan a los demás, ya que cambian la disposición del tablero con su presencia. Si con los Dioses de la caja básica ya tienes a tu disposición una gran cantidad de estrategias y sinergias que dominar, ¡con esta expansión las verás incrementadas de manera exponencial! ¿Pero cuáles son estos dioses? ¡Vamos a echarles un vistazo!

Empezamos con Thot, el origen de toda la sabiduría y el conocimiento de Egipto. De él surgieron los jeroglíficos, el arte y la ciencia. A menudo, Thot conoce los planes de los demás dioses antes que ellos mismos. No hay secretos para Thot, no hay nada que no pueda desentrañar a través de la contemplación y la planificación. Sus seguidores se deleitan intuyendo las intenciones del enemigo y usándolas a su favor; no hay mayor victoria que conseguir que los esfuerzos de un oponente apoyen tus propios fines. 

Como dios del cielo, Horus conoce y ve todo lo que sucede bajo su infinita extensión. Puede que el enemigo urda sus viles planes en secreto, lejos de su vista, pero tarde o temprano deberá moverse bajo su dominio, donde Horus puede golpear con la rapidez de un halcón. Sus seguidores están a salvo sabiendo que su dios los vigila literalmente desde las alturas, protegiéndolos de cualquier acto que vaya en contra de sus deseos. 

Hathor es la diosa del amor y es tan devota de sus seguidores como ellos lo son de su divinidad. La entrega a su pueblo cruza los límites de la mismísima muerte, permitiéndole transitar entre los mundos y guiar a los muertos hacia la vida eterna. Como tal, sus fieles son innumerables, un rebaño ilimitado, completamente maravillado por su gloria. Sus fieles harían cualquier cosa por ella, ya que incluso en la muerte reciben su amorosa misericordia. 

Bastet es la diosa leona, una temible guerrera protectora y guardiana de los felinos: desde el gato domesticado hasta los poderosos leones. Es una cazadora paciente, una acechadora invisible que vigila a sus fieles de diversas maneras. Cuando ataca, lo hace con la rapidez de un depredador infalible, y pocos enemigos pueden sobrevivir a su ataque. Sus seguidores no temen a nada, pues saben que su diosa tiene ojos en todas partes y vigila desde la oscuridad con su dorada mirada, apenas sin parpadear. 

A pesar de no ser intrínsecamente malvado, Seth, el dios del caos, ya estaba en contra de gran parte del panteón. Seth representa lo inimaginable, lo incognoscible. A partir del caos surgen todas las cosas y, por lo tanto, al caos deben dirigirse todas las cosas. Seth interpreta la verdad del universo y permite a sus fieles ver a través de sus ojos. No hay devoción tan pura ni fe tan sólida que Seth no logre hacer zozobrar.


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