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Aquella runa blasfema

Aquella runa blasfema

La llamada de Chicago: No menospreciar el sueño de las runas

“Cuarenta y ocho años antes el profesor Webb había recorrido Groenlandia e Islandia en busca de ciertas inscripciones rúnicas que hasta ese entonces no había podido descubrir”

— H.P. Lovecraft, La llamada de Cthulhu

Por Kenneth Hite. Kenneth es autor de los juegos de rol El rastro de Cthulhu y Agentes de la noche y vive en Chicago.

En lugar de "inscripciones rúnicas", lo que encuentra el profesor Webb en 1860 en Groenlandia occidental, en una rocosa y fría cornisa, es a Cthulhu. Pero en la década de 1930 el interés por las runas se reactiva... al igual que El rastro de Cthulhu. Las SS adiestran a sus oficiales en la ciencia de las runas, mientras que su oficina de Ahnenerbe (El rastro de Cthulhu, p. 161) reúne material rúnico de toda Europa y del norte. En agosto de 1936 los directores de Ahnenerbe, Hermann Wirth y Wolfram Sievers, investigan (y vandalizan) las runas y los petroglifos en Bohuslän, Suecia, para iniciar a continuación una expedición a las zonas más recónditas de Escandinavia.

Si los investigadores siguen por sí mismos el rastro de las runas hasta Suecia, es muy probable que se encuentren con Sigurd Agrell (1881-1937). Y si no lo hacen, seguramente se encontrarán con algún especialista en la materia que les advertirá de que Sigurd Agrell es un maniático peligroso que maneja teorías poco sólidas. Rondando su veintena, este hombre con aspecto un tanto de conejo, con sus gafas, su amplia frente y una barba negra realmente abundante, anduvo entre París y la Universidad de Uppsala y era miembro del decadente grupo poético simbolista Les quatre diables. Pero parece que dejó atrás todo aquello, obtuvo un doctorado en filología eslava en la Universidad de Lund en 1909, se dedicó a traducir literatura rusa, y acabó ejerciendo como profesor titular de lenguas eslavas en Lund a partir de 1921.

Pero, en 1926, sucedió algo posiblemente relacionado con un terremoto en el Pacífico y una onda expansiva de sueños que recorrió el planeta. Agrell se obsesionó repentinamente con las runas, la escritura de varias lenguas germánicas inventadas (según la historia ortodoxa) alrededor del 200 A.C. Agrell, desde ese momento se hace llamar "Sigurobald" (y posiblemente empieza a consumir opio) y se dedica a estudiar las runas, elaborando una nueva teoría: que estas descienden de las letras griegas, y (más importante) que codifican la sabiduría de la religión mitraica. En 1931, publica su tercer texto runológico: Religiones de misterio de la antigüedad tardía y magia rúnica nórdica, en el que revela su descubrimiento: que el sentido y orden de las runas fue ocultado deliberadamente.

Agrell sostiene que el orden estándar de las runas, el del futhark antiguo (llamado así por las primeras seis runas: F, U, Th, A, R, K) oculta la verdadera primera runa: Ur, la runa del Bos primigenius, una extinta especie bovina, y que significa “la vaca primigenia”, Audhumbla, que liberó del hielo al gigante Ymir, el toro primigenio de los misterios mitraicos a menudo asociado con Tauro. Por lo tanto, el verdadero alfabeto rúnico es el uthark, y la runa F (Feh, que representa la riqueza) no es la primera sino la vigésimo cuarta. Esto explicaría, por ejemplo, la desconcertante inscripción rúnica nórdica de la buena suerte ALU, ya que bajo la nueva numeración, sus valores suman 24, el número de todas las runas y (ahora también) de la riqueza.

Runas, esoterismo y unos cuantos Magnus y Olaus

“Sin embargo, solo había leído el fragmento más pequeño de esa runa blasfema, antes de cerrar el libro para llevármelo”

— H.P. Lovecraft, El libro

¿Es Agrell simplemente un académico clásico, un especialista que se ve tentado a llevar sus teorías más allá de la evidencia? ¿O es el secreto heredero, tal vez sin saberlo?, ¿un soñador de la larga tradición sueca de runología esotérica? El estudio de las runas comienza con el historiador, cartógrafo y criptozoólogo sueco Olaus Magnus (1490-1557) exiliado a Polonia (y eventualmente a Roma) en 1530 debido a su religión (y probablemente no por sus investigaciones sobre las sirenas o los profundos), junto con su hermano Johannes Magnus (1488-1544), el antiguo arzobispo de Uppsala (la ciudad de Agrell). Olaus publica póstumamente Historia de las gentes septentrionales, que se refiere a las inscripciones rúnicas que su hermano Johannes había fechado en el año 2000 A.C.

Johannes Bureus (1568-1652), nacido en Uppsala, comenzó a estudiar las runas en 1594, completando una runografía en 1599. Se convirtió en tutor del futuro Rey Gustavo II Adolfo de Suecia en 1602, y quizás sus enseñanzas al monarca explican el amplio uso de las runas como códigos en el campo de batalla (¿y en hechizos?) por el ejército sueco durante la Guerra de los Treinta Años. Dedicó su obra maestra, su cábala gótica, Adulruna Rediviva, en la que detallaba su propio sistema rúnico, Adalruna, a uno de los generales de aquella guerra, el Conde Jacob De la Gardie (1583-1652), reputado alquimista. Como anécdota, el hijo de Jacob, el Conde Magnus De la Gardie, sirvió de inspiración a M.R. James para su relato El conde Magnus, aunque el Jacob real encajaba mejor en un perfil de horrible nigromante. Bureus creía que las runas codificaban nobles verdades de un mundo supersensible y mantuvo una rivalidad rúnica con su homólogo danés el anatomista Olaus Wormius (1588-1654), el traductor del Necronomicón al latín en 1628 (la fecha de 1228 que nos da Lovecraft es claramente un error). El compendio runológico de Wormius, Runir seu, había aparecido un año antes.

Los sucesores de Bureus como anticuario de la corte y arqueólogo real evitaron referirse al lado esotérico de las runas. En 1675, el anticuario y archivero sueco Olaus Verelius publicó Manductio ad runographiam, que advertía sobre la magia negra rúnica y la necromancia. Verelius intentó localizar el lugar de un enorme templo pagano en honor de Thor, Odín y Freyr en Uppsala que fue pasto de las llamas en el siglo XI. También identificó a Suecia como la región mitológica Hyperborea. Olaus Rudbeck (1630-1702), un anatomista sueco, y runólogo como Wormius, también identificó a Suecia como Hyperborea y además como Hades en su Atlántica (4 volúmenes, 1679-1702) e intentó probar por medio de runas que la Atlántida estaba en Suecia. La biblioteca de Rudbeck se quemó en un incendio que devastó Uppsala y destruyó su casa en 1702. Rudbeck murió antes de terminar su quinto volumen.

Un débil hilo de continuidad en la runología esotérica sobrevivió al fuego de Rudbeck: Erik Julius Björner (1696-1750) creía en la naturaleza primitiva de las runas, y el cabalista esotérico Johan Göransson (1712-1769) también catalogó todas las inscripciones rúnicas suecas conocidas en Bautil (1750). El impulso nacionalista romántico revivió la runología esotérica: la artística Liga Gótica (1811-1844) demostró un gran entusiasmo respecto de las runas y sus análogos cuasi masónicos de la Liga Manhem (1815-1823) crearon distintos grados de iniciación rúnica (presagiando los misterios rúnicos mitraicos posteriores de Agrell) y estudiaron las sagas y cuentos de hadas nórdicos de la antiguedad. Por ese entonces, en 1812, uno de los siete manuscritos conocidos de Adulruna rediviva de Bureus desapareció de la Biblioteca Nacional de Suecia. En 1932, el magnate de la construcción de Estocolmo (y gimnasta olímpico) Carl-Ehrenfried Carlberg revive la Asociación Manhem, un movimiento fascista que reunía elementos de la llamada cultura física y del ocultismo con elementos rituales rúnicos.

El maestro de las runas o a tope con las cábalas

“Las frases estaban escritas en rojo, en caracteres árabes, griegos, latinos y hebreos. Malone no pudo leer muchas de ellas, aunque lo que consiguió descifrar resultó ser portentoso y cabalístico.”

— H.P. Lovecraft, El horror de Red Hook

Tenemos nada menos que dos espeluznantes sociedades rúnicas nazis, una manivela empapada de opio, un libro mágico perdido, una biblioteca quemada y un hipotético hilo conductor de la investigación ocultista en torno a las runas desde el Renacimiento hasta los años treinta. ¿Qué más se puede pedir? Bueno, si te pareces a William Hamblin, autor de la excelente aventura de El rastro de Cthulhu estilo vieja escuela "La Ciudad Sin Nombre", ¡tal vez quieras adentrarte en el mundo de los cálculos cabalísticos a tutiplén! Sobra recalcar que eres libre de cambiar la ortografía y las matemáticas para adaptarlas a tu propia campaña o a tu propia lista de siniestros números.

Dicho lo cual...

El sistema de uthark de Agrell no solo renumera las runas sino que las interpreta como etapas de un ciclo ritual cósmico. No lo limita únicamente a Mitra y Odín, incluye también a otros dioses más antiguos.

La quinta runa, Kaun (K), significa "úlcera" o "forúnculo" pero también “hervir”, por lo que se suele interpretar como "antorcha", que tal vez represente la inspiración.

La segunda runa, Thurs (Th), significa "gigante", y observo que la combinación de 'Thurs' con la siguiente runa, As (que significa "dios"), produce un anagrama parcial para [h]asthur.

Ya hemos visto la primera runa, Ur (U), pero Agrell también interpreta que significa "agua" como en "hielo primigenio" o "caos primigenio".

La vigésima runa, Logr (L), significa "cascada” o “lago" pero Agrell también la asocia con los dioses del mar Aegir y Ran.

La octava runa, Hagal (H), significa "granizo", pero también para Agrell es "cristal", ¿tal vez un cristal de capacidades premonitorias? ¿Quizás un trapezoedro?

K + Th + U + L + H + U = 5+2+1+20+8+1 = 37

No se me ocurre nada particularmente especial que decir sobre el número 37, excepto que multiplicado por 18 (¿eones? ¿runas del hiperbóreo futhark?) se convierte en 666.

En la cábala adulrúnica de Johannes Bureus “Gran Cthulhu” se representaría así:

Kyn (10) + Tors (5) + Vr (3) + Lagher (700) + Haghall (30) + Vr (3) = 751

Gematria hebrea

Pero retrocedamos un poco al antecedente de todo el cabalismo, la práctica mística hebrea conocida como gematría. La gematría se remonta al menos hasta los asirios, lo que implica que los hebreos la aprendieron durante su exilio babilónico en el siglo VI a.C., aproximadamente al mismo tiempo que se inicia el sistema numérico griego y la práctica ocultista isopsefia.

La ortografía de "Cthulhu" en hebreo es aún más difícil que en rúnico, dada la ausencia de vocales y las muchas opciones de transliteración. Hay dos variantes comunes y ambas comienzan con Cheth (aunque se puede usar Kaph o Qoph) e incluyen Waw dos veces:

Ch (8) + T (9) + W (6) + L (30) + W (6) = 59

Ch (8) + Th (400) + W (6) + L (30) + H (5) + W (6) = 467

Pero puede que quieras que las sagradas escrituras respalden la ortografía elegida, en cuyo caso puedes echar un vistazo a Isaías 38:11: "No veré al señor en la tierra de los vivientes; no veré más hombre alguno entre los habitantes de Chadel". Chadel significa "descanso" o "cese", y se suele interpretar aquí como "la tierra de los muertos" o "este mundo" como un juego de palabras con Cheled "la tierra". Pero si miramos a la raíz Ch-D-L, o a Cthulhu como "descanso", obtenemos:

Ch (8) + D (4) + L (30) = 42

O se pueden poner las vocales Aleph y Yod, ya que un diacrítico en ese texto de Isaías a veces significa que hay una Yod "escondida": + A (1) y Y (10) = 53

53 también resulta ser el valor de Hamblin para “Cthulhu” en La ciudad sin nombre, ya que se transliteró el temible nombre ChDWLH:

Ch (8) + D (4) + W (6) + L (30) + H (5) = 53

Hamblin también menciona otros métodos gemátricos en esa aventura. La gematría de "número pequeño" reduce los valores a un solo dígito y, por ejemplo, el valor de Lamedh (30) se convierte en 3 y el de ChDWLH en 26. La gematría de los "cuadrados" implica tomar el cuadrado del valor de cada letra, y luego sumarlo de manera que el cuadrado de ChDWLH es 1.041. La gematría "en serie" suma todos los valores de las letras anteriores para cada letra; A es 1, B es 2+1, D es 4+3+2+1, etc. En el sistema en serie, ChDWLH se convierte en 187. La gematría de "valor absoluto" utiliza el valor gemátrico de cada letra como valor final: Heh (H-H) se convierte en 5+5 y ChDWLH da lugar a 958. Se puede añadir arbitrariamente el número de letras de un nombre a cualquiera de estos métodos y en este caso cinco letras más dan 963.

Gematria arábe

La referencia coránica a Cthulhu aparece en 25:29: "Para la humanidad, Satanás es Khadhulan [el precursor]". La versión árabe de la gematría se llama Abjad (por sus cuatro primeras letras), aunque los cabalistas utilizan una versión "en serie" diferente en Marruecos. Desglosando “Khadhulan” hasta la raíz, con los valores de Abjad primero y los valores en serie marroquíes, obtienes lo siguiente: 

Kh (600/7) + Dh (700/9) + L (30/500) = 1,330/516

Expandiendo “Khadhulhu” con vocales y aspirantes análogas tomadas de la transliteración hebrea:

Kh (600/7) + Dh (700/9) + W (6/900) + L (30/500) + H (5/800) + W (6/900) = 1,347/3,116

Isopsefía griega

El Nekronomikon griego seguramente jugó con estas cosas. Los números griegos se formaron antes de que su alfabeto se diera por cerrado y la letra digamma (pronunciada como W en el griego homérico), ahora inexistente, marca el lugar sexto. He usado upsilon ('U) para el fonema final en el nombre del terror, porque fue aspirado en el griego antiguo (como en la primera letra de Hiperbórea). He usado Ch para Chi, no la verdadera X, para evitar la confusión con Xi.

Ch (600) + Th (9) + W (digamma, 6) + L (30) + ‘U (400) = 1,045

Aequicalculus latino

Los estudiosos del latín, a partir del siglo X, comenzaron a aplicar los valores griegos a las letras latinas para sus propios cálculos gemátricos. Al principio, se saltaron el valor de 6, porque no había una versión latina de digamma, por lo que H es 9 y no 8. Para el resto, adoptaron la transcripción del Profesor Angell, experto lingüista, del nombre del terror.

C (3) + T (300) + H (9) + V (400) + L (30) + H (9) + V (400) = 1,151

En 1499, el criptógrafo Trithemius (1462-1516) desarrolló una versión “simplex” basada en un alfabeto latino de 22 letras (omitiendo K y W y mezclando I/J y U/V).

C (3) + T (18) + H (8) + V (19) + L (10) + H (8) + V (19) = 85

La Cabala Ordinis de Agrippa de principios del siglo XVI añadió K, pero una variante de la versión alemana no lo hizo. Cthulhu aparece con el valor de la variante alemana después de la barra:

C (3) + T (100/90) + H (8) + V (200/100) + L (20/10) + H (8) + V (200/100) = 539/319

El matemático alemán Michael Stifel (1487-1567) aplicó al latín los métodos gemátricos hebreos y los valores de las letras simples. Estos son los resultados de CTHVLHV:

Triangular (gematría de serie) = 6 + 190 + 36 + 210 + 66 + 36 + 210 = 754

Cuadrangular (gematría de cuadrados) = 9 + 361 + 64 + 400 + 121 + 64 + 400 = 1.419

Pentagonal (cuadrangular por dos menos triangular) = 12 + 532 + 92 + 590 + 176 + 92 + 590 = 2.084

Gematría masónica

El pastor protestante de Quedlingburg Johann Henning (1645-1695) creó un código masónico que básicamente adaptaba el simplex de Trithemius al alfabeto alemán.

C (3) + T (19) + H (8) + U (20) + L (11) + H (8) + U (20) = 89

La Orden Hermética de la Aurora Dorada creó su propia versión de la gematría de la "Cábala Inglesa", basándose en los valores hebreos:

C (3) + T (300) + H (8) + U (400) + L (30) + H (8) + U (400) = 1.149

Para profundizar todo lo que quieras saber de todo esto y mucho más de lo que probablemente llegues a necesitar, te recomiendo el texto numerológico políglota de dos volúmenes The Key of it All, de David Allen Hulse. 


El rastro de Cthulhu es un premiado juego de rol de terror ambientado en los años 30 del autor Kenneth Hite, producido bajo licencia de Chaosium. Tanto si juegas en el modo Pulp de dos puños como en el modo Purista que amenaza tu cordura, su sistema GUMSHOE permite llevar a cabo intensas y emocionantes aventuras de investigación en las que el reto se centra en saber interpretar las pistas, no en encontrarlas. Hazte con El rastro de Cthulhu y sus diferentes suplementos y aventuras. 


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