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Nombre: Nanatsu
Categoría: Técnicista
Nvl: 7 (8)
Raza: Nephilim Ebudan
Edad: 23
Nacionalidad: Lannet
Pelo / Ojos: Azabache / Azules
Altura / Peso: 184cm / 82Kg
Ventajas: Ver lo sobrenatural 1/ Ambidestría 1/ Maestro Marcial 2/ Regeneración Ki 2
Desventajas: Ciego 2/ Maldito 1
Subidas de nivel: Sumar un punto a una característica (+1 Des / +2 Per)
Agi: 10
Con: 10
Des: 9+1
Fue: 8
Int: 7
Per: 8+2
Pod: 10
Vol: 5
Apa: 9
P.Vida: 185 (110 Base + 35 B.Cat +30 PD´s )
Cansancio: 10
T.Mov.: 10 (10 Base - 0 P.Armadura)
Ll.Armadura: 10 (0 Base + 10 B.Fue)
Natural: Fil 0 // Con 0 // Pen 0 // Cal 0 // Ele 0 // Fri 0 // Ene 2
HA: 245 (195 Base + 15 B.Des + 35 B.Cat)
HP: 175 (160 Base + 15 B.Des )
CM: 515 total, 495 usado
Habilidades del Ki: Uso del Ki, Control del Ki, Deteccion del Ki, Erudicion, Armadura de Energia, Eliminación de Peso, Uso de la Energia Necesaria, Extrusion de Presencia, Extender Aura al Arma, Inhumanidad, Zen.
Técnicas:
1ª Cadena Volgarath: CM 45 lvl:1 Ataque a distancia 100 metros, HA +25, +40 Daño
Velocitas Ventus: CM 25 lvl1 +3 ataques limitados, +50 HA
Excisum Magister: CM 45 lvl 2 +75 HA, +125 turno
Magnus Exactor: CM 45 lvl2 Ataque en area: 10 metros de radio, +150 turno.
Ars Magnus: Umbra
Legado de Sangre: La Sangre de Orochi
Secundarias:
Acrobacias: 75
Atletismo: 65
Advertir: 115
Rastrear: 30
P. Fuerza: 50
Montar: 40
Estilo: 50
Arte: 95
Forja: 45
Armas: (aparte de los Ars magnus)
Arankar: Ataque adicional con -10
Katana: +10 “Colmillo del Demonio”, con +1 acumulaciones, permite ver matrices psíquicas, -20 HP por no tener Tsuba.
Historia:
Nacido en Lannet, fue vendido como esclavo a los 6 años. Viajando y cambiando de “amo” llegó hasta Gabriel, donde gracias a un golpe de suerte, acabó como escudero de un maestro de armas hacendado llamado Gorkas, creció junto a la hija de este y vivió un romance con ella, pero el destino y la gente con la comenzó a ir lo llevaron hasta Moth a sus 19 años de edad donde encontró la otra parte de su alma y llevo a cabo el Sue´Aman.
3 años después vive autosuficientemente en Lannet en una cabaña adyacente a un lago cerca de las montañas Kumoyama.
Busca encontrar a sus amigos perdidos en su última aventura en Moth.
Un saludo!
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Como coño has hecho para postear algo de una fecha antigua y que salga como nuevo? ![]()
Buena ficha...
PD
Que Dios os Bendiga a todos
Acaso vuestra vida pecaminosa, vale una Eternidad......de sufrimiento?
Let me be......The Blesser.......of all Soul!
- Those who fear The Darkness, have never seen before......The Glory of Light.
Amadeus Rhapsodos "Light"
Alto Inquisidor
La historia es algo cortita la verdad, pero la ficha al menos parece interesante.
Con tu permiso la uso como PNJ para alguna partida mía, ¿va?
Buen trabajo y un saludo.
Mira te pongo la historia completa pero no queria que os pegaseis la leida padre. tienes mi permiso para usarlo, pero cuidado su potencial es infinito con la sangre de orochi y la espada que lleva. xDDDD es coña usalo.
Nanatsu
Siempre he sido una persona solitaria, mas aun habiendo sido vendido como esclavo a los 4 años. Mi madre murió al darnos a luz a mí y a mi hermano, y mi padre arto de nosotros nos vendió a los dos a traficantes distintos. Supongo que sus ingresos monetarios no le daban para alimentar a 2 bocas pequeñas a parte de la suya.
No sé qué fue de mi hermano, pero a mí me compro un hombre de unos 50 años de edad, se llamaba Jukuyi.
Cruzamos el Mar Oriental hasta Markushias, en Phaion. Estuvimos allí unos meses hasta que en un intercambio, pase de manos a otro hombre lago más joven y fuerte, pero igual de estúpido. Con él, ya que ni siquiera recuerdo su nombre, viajamos hacia Gabriel durante casi 2 meses, parando por infinidad de posadas y tabernas de mala muerte. El grupo estaba formado por 12 personas de las cuales 9 éramos esclavos.
Habíamos caminado unos 20 kilómetros ya en la provincia de Gabriel cuando habiendo parado a descansar fuimos atacados. Conseguí hacerme con una daga de nuestros cautivos y matar a un hombre muy feo que se me echó encima cuando intentaba escapar, no tuve que hacer nada, su propio peso hincó la daga en su pecho y quedo tendido bocabajo en un abrir y cerrar de ojos. Había cumplido los 6 años y acababa de matar a un hombre. Corrí hacia el bosque hasta que me quedé sin aliento, pudieron haber pasado unas 2 horas, pero los malditos bandidos me seguían el rastro, podía oír sus voces acercándose poco a poco. No sabía cuántos eran, no me había parado a contarlos pero lo que no podía hacer era enfrentarme a ellos, era tan solo un niño.
Llegué a un pequeño río poco caudaloso pero con fuertes corrientes, y divise un tronco tirado cruzada las 2 terceras partes de este, corrí hacia él con la esperanza de poder cruzar la otra tercera parte de un salto, pero la distancia era demasiado grande para mí. Cuando quise darme cuenta, una piedra me alcanzó en la espalda haciéndome perder el equilibrio y caí al agua, conseguí agarrarme a una rama y no fui arrastrado, pero los hombres se acercaban, conté 8 armados con espadas cortas, dagas y hachas, alguno llevaba algún arco. 2 de ellos subieron al árbol para atraparme y justo cuando lanzó la mano contra mi hombro una flecha le atravesó el cuello haciéndolo caer al agua. El otro que se le seguía de cerca, no tuvo la menor oportunidad porque otra flecha le atravesó el pecho cuando intentaba ver quien había disparado. Se escucharon algunos gritos procedentes de la otra orilla y vi aparecer un grupo de grandes hombres armados bastante mejor que los bandidos creo que se amenazaban por las entonaciones de sus voces, pero no alcanzaba a entender nada. Llevaba apenas unos meses en estas tierras y no entendía el idioma. Los bandidos contestaron algo y se resistieron a huir a la primera pero 4 flechas mas lanzadas desde el bosque alcanzando a otros 3 hombres les hicieron salir corriendo como caballos desbocados.
1 hombre destacaba en el grupo, de unos 35 años, 1,90 fuerte, unos 120kg de pelo largo negro y rizado, con espesa barba del mismo color. Vestía con ropas de pieles y sobre ellas una cota e malla. Llevaba una gran espada cruzada a la espalda y bajo ella un escudo redondo que era casi tan grande como su espalda, empuñaba un arco largo en la mano y probablemente suya seria alguna de las flechas que había clavadas en los bandidos muertos.
Me tendieron una cuerda y me ayudaron a salir del rio, se presentó como Gorkas. Era un señor noble con algunas tierras propias, habían salido en una partida de caza y afortunadamente para mí, pasaban por ese lugar. Me acompañó a su casa, a unos 8 km de donde estábamos. Era una pequeña aldea de cazadores con una humilde fortaleza en la que vivía con su familia, de la cual solo quedaban sus 2 hijos pequeños, Atsumi y Kenzo, este último se había ido a la ciudad como miembro de un gremio extraño.
Atsumi era la hija más pequeña de Gorkas, perdió a su madre hace algunos años en un ataque que hicieron a la Aldea cuando Gorkas servía a su señor en la ciudad. De rasgos orientales ya que su madre era de Shivat, muy bella e inocente, pero aun así bastante peligrosa. Su padre la enseñaba a pelear y no se le daba nada mal, solo que no a la fuerza bruta, Atsumi prefería la rapidez y la sorpresa combinadas con una agilidad pasmosa.
Gorkas me adoptó como su escudero, pero yo creo que fue para suplir el que su hijo no estuviese allí con él. Aun así yo estuve infinitamente cómodo y a gusto, poco a poco empecé a sentirme uno más, Atsumi y yo fuimos como hermanos, pero los 2 sabíamos que nuestra amistad nos acabaría causando algún problema. Gorkas tenía en mente para su hija un matrimonio. Unir dos familias nobles en matrimonio fortalece a ambas y asegura su descendencia. Pero Atsumi no quería eso. Como críos planeábamos fugarnos pero no teníamos medios para ello.
Pasaron 3 años de comodidad, amistad, y entrenamiento, aprendí mucho sobre la lucha y me hice mucho más ágil.
Hubo un invierno, a mis 10 años, fue el peor que había vivido hasta entonces. Nos fuimos a dormir y fue el ultimo día que pude admirar la belleza de los rasgos de Atsumi.
Tuve una pesadilla…
El animal, un corcel de piel negra como el carbón, de fuertes músculos, lomo armoniosamente arqueado y mirada inteligente se alimentaba en el prado. Alzo la cabeza cuando la figura apareció entre los arboles de un bosquecillo cercano. La figura encamino sus pasos hacia él. Espero tranquilamente pues el joven no portaba ni cuerda ni brida alguna. Cuando sus pasos les separaban escasos 10 metros, el caballo relincho como aviso, alzó sus cascos y retrocedió unos pasos. No había que ponérselo fácil… Nanatsu extendió sus brazos en un gesto conciliador hacia el caballo. Deseaba acercarse a él, acariciar su fuerte cuello y perder sus dedos en su crin, subir a su lomo y cabalgar lejos, más allá del prado. Nanatsu sabía que el animal solo era un paso más en su viaje, pero un paso que le llevaría a su destino. Así que sus labios se abrieron y de su garganta brotaron dulces palabras en forma de melodía y en su corazón estallo el deseo de ser escuchado. El animal oyó la canción, entendió los sonidos y recordó porque estaba en ese prado y adonde debía ir. Se acerco al muchacho y dejo que las manos de este acariciasen su lomo y permitió que lo montase aferrándose con fuerza a su crin antes de estallar en una cabalgata que le llevaría al final de su camino. Cuando por fin el caballo se detuvo, lo hizo frente a la boca de una angosta caverna en cuyo interior solo brotaba frio y oscuridad. El terror hizo presa de su corazón y huyo dejando a su jinete a la entrada.
Nanatsu, de pie frente a la abertura, dejo de ser el que minutos, horas o días antes había montado sobre el caballo. Su cuerpo era firme y atlético, y de su interior comenzaba a brillar una intensa luz que muchos calificarían de divina. Su porte era regio y en su cuerpo comenzaban a formarse sombras de color oscuro que instantes después se convirtieron en tatuajes. Nanatsu era la luz y había llegado allí para derrotar a la oscuridad, asique no tuvo miedo y se adentro en la cueva armado con su valor y su determinación. Recorrió cada túnel, cada pasillo, cada oquedad y caverna perseguido por el que sería desde que entro en la cueva, su más letal enemigo. Al final dio con lo que buscaba.
Le halló sentado en el suelo, con las piernas cruzadas y la espalda desnuda cubierta de cicatrices y tatuajes que unas enormes las brumosas intentaban cubrir. Su deseo se hizo forma en su cuerpo, todo comenzó a temblar a causa del poder que despertaba en Nanatsu, a su espalda, dos juegos de alas cristalinas y semitransparentes revoloteaban como si tuviesen vida propia y en sus manos se hizo forma una etérea espada de fuego. Su canto sonó con intensa resonancia, la luz se hizo vibrante e intensa en el cuerpo de Nanatsu, pero cuando su oponente alzo la mirada hacia él, solo vio a un muchacho encadenado al suelo con los ojos cubiertos de lagrimas observando el vuelo de una mariposa y oyó su voz en su corazón sin necesidad de que el joven pronunciase una sola palabra. La espada cayó y Nanatsu le abrazo deseoso de protegerle de cualquier mal, de librarle de su cautiverio, de ser uno con él y supo entonces el nombre que debía darle: Nanaki. Sus labios se acercaron y sus cuerpos de unieron. La oscuridad y la luz se fundieron entre sí en una única melodía y durante algunos minutos, el tiempo se detuvo. Entonces, Nanatsu despertó y lloró. La oscuridad de había arrebatado la visión.
En algún lugar en las profundidades de un oscuro abismo alejado de toda vida, un muchacho encadenado despierta de su sueño y sus labios pronuncian una única palabra: Nanatsu…
Pensé que jamás despertaría, o que estaba muerto. Todo estaba oscuro, pero Atsumi estaba allí conmigo, escuchaba su voz, quería calmarme, me preguntaba que me había pasado. No podía ver, todo estaba oscuro. Pero mi recuerdo estaba allí, todo claro, el camino que debía seguir, pero como hacerlo sin poder ver. Atsumi me dijo que la piel de mi nuca estaba enrojecida y yo sentía mucho calor ahí. Me dijo que algo estaba tomando forma, una especia de señal, un… tatuaje. De repente empecé a sentirme fortalecido, algo dentro de mí estaba hirviendo, tomaba forma y me sentía más fuerte, más rápido.
El curandero me examino, y no encontró explicación para lo que me había pasado. Al cabo de unos días empecé a caminar de nuevo, poco a poco con la ayuda de Atsumi, conseguí moverme casi independientemente.
No pasaron ni 2 semanas y ya me defendía de los ataques de Atsumi con un bastón, mi nuevo entrenamiento comenzó y mi cuerpo se adaptaba perfectamente a la situación, cuando me enfurecía, notaba un impulso frenético que me empujaba a atacar con brutalidad. Más de una vez hice daño a Atsumi… sin querer… A la misma vez cierta energía que luego me enseñaron a aprovechar, inundaba mi cuerpo, el Ki, gracias a esto y a la explotación de su poder, se me hizo mucho más fácil combatir, ya que concentrándome un poco conseguía distinguir la energía de las personas, casi parecía que estuviese viendo sus auras.
Paso un tiempo de tranquilidad en el que aprendí mucho del arte de la lucha. Hasta que fuimos atacados. La aldea se lleno de hombres extraños, que atacaban a todos sin distinción, mujeres y niños no se libraban, afortunadamente, Atsumi y yo habíamos ido a caballo hasta el rio. Librándonos de la matanza. Cuando llegamos, todo estaba en llamas, ruinas por doquier, casa quemadas, cuerpos quemados, cadáveres por todas partes. Encontramos al padre de Atsumi tendido en suelo, apoyado en las ruinas de nuestra casa, apoyado sobre su espalda con una lanza atravesada en el pecho y varios tajos por todo el cuerpo, sangraba pero aun así, cuando llegamos seguía vivo. “Busca a tu hermano en la ciudad… Nanatsu… cuida de Atsumi… y… lo siento”. Fue todo lo que pudo decirnos antes de morir.
Viajamos toda la noche en dirección a Chaville, había amanecido y todavía nos quedaba un buen trecho hasta la ciudad. Decidimos descansar en un pequeño bosquecillo que nos ofrecía resguardo y calma. Volvimos a ponernos en camino en cuanto cayó la noche.
A la mañana siguiente llegamos Chaville, la gente nos miro un poco extrañados, dos críos de 12 años sucios parecen dos ladronzuelos. Atsumi había cogido lo que quedaba de monedas de su padre y las llevaba atadas al cinto, desgraciadamente para nosotros, ya les habían puesto los ojos encima. Fuimos a buscar algún sitio donde poder guarecernos y comer algo, pero fue meternos en un callejón en el que había poca gente cuando nos alcanzaron los codiciosos. Intentaron coger a Atsumi, pero era muy difícil, se movía con una agilidad tremenda, saltando de aquí para allá y golpeando con su bastón al que se ponía al alcance, pero eran adultos y nos ganaban en número. Agarraron a Atsumi y le arrancaron la bolsa de monedas junto con media blusa y a mi pensando que no podía ver nada me empujaron contra la pared del edificio y se olvidaron de mi… pude golpear a uno de ellos en la cabeza haciéndole caer y defenderme de otro que esgrimía una daga, pero al final nos cogieron. Cuando nos habían despojado de todo lo de valor se fueron, o esa era su intención, sentí algo con bastante poder acercarse muy rápidamente, y de repente 2 de los hombres estaban tirados en el suelo y sangraban por la garganta, los otros 2 estaban un poco magullados de los palazos míos y de Atsumi, pero aun así le opusieron resistencia, parece que el numero les hacía pensar que tenían ventaja, pero la habilidad sin duda no estuvo de su parte. Cayeron los 2 fulminados.
Kenzo había llegado en el momento oportuno. “Hola hermanita, cuanto tiempo y ¿Quién es este chiquillo ciego?”. Cuando se lo explico todo se quedo conmocionado. Nos llevo a su refugio, cerca del Gremio en el que se entrenaba. “Quedaos aquí y no llaméis la atención”.
Sobrevivimos. Atsumi trabajo en el circo como acróbata mientras que yo vendía algunas baratijas que yo mismo tallaba en la madera. Kenzo iba y venía constantemente y con el paso del tiempo cada vez lo veíamos menos.
Pasaron 7 años tranquilos, conforme crecía, cada vez me sentía más atraído por Atsumi, y mi poder me pedía entrenamiento, quería que luchara. Competimos en un pequeño torneo en las afueras de Chaville, gano Atsumi, su destreza se incrementaba con el paso del tiempo y yo no tuve oportunidad contra su agilidad y rapidez. Eso nos dio dinero suficiente para vivir tranquilos alguna temporada.
Una noche, Kenzo nos sorprendió en casa y nos pregunto si le acompañábamos en su próximo viaje. Nos pregunto si nos gustaría viajar en zeppelín. Aceptamos sin dudarlo, cambiar de aires nos iba a venir bien, pero no sabíamos donde nos íbamos a meter.
Nunca habría pensado que este primer viaje con Atsumi nos costaría tanto. En el viaje conocí un grupo de personas muy curiosas, a todos nos los presento Kenzo. Había varios hombres y una mujer, Calipso, religiosa hasta dar asco, Nie, un chaval que parecía querer pasar desapercibido, Dei, un luchador oriental y Victor Krun, un gigante armado hasta los dientes. Juntos llegaríamos muy lejos, pero en aquel entonces no lo sabíamos.
Jamás olvidaré Kenzo, llego a ser como un hermano al acogernos, lastima su perdida. Pero lo que más me costara superar fue la pérdida de Atsumi, dio su vida por su grupo y por mí, nunca pude decirle cuanto la amaba, lo agradecido que le estaba por todo lo que hizo por mí. He jurado vengar su muerte. Encontrar a sus asesinos y acabar con ellos.
Creo que mi hermano sigue con vida, si es así lo encontraré, averiguare que fue de mi familia y mi verdadero nombre.
Soy Nanatsu, y esta es mi historia.
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